jueves, 9 de agosto de 2012

ALERTA: INFORME SOBRE EL FRIAJE


Las bajas temperaturas vuelven a hacer estragos en la población, el ganado y los cultivos de la sierra y la selva. Las campañas de solidaridad no son suficientes para enfrentar un problema que dejó de ser fortuito y que amerita una respuesta más efectiva por parte de las autoridades y la población.

Las heladas y los friajes vuelven a asolar distintas partes del territorio y, con ello, regresan también las campañas de solidaridad para llevar abrigo, medicinas, cobertizos u otros implementos que requieren las poblaciones afectadas, a fin de enfrentar un evento climático que impacta en la salud de las personas, en la ganadería y en la agricultura. Sin embargo, más allá de la ayuda humanitaria, debido a que se trata de fenómenos que se repiten periódicamente se requiere de respuestas efectivas por parte del gobierno (en todos sus niveles) para minimizar las consecuencias derivadas de las temperaturas extremas.

Este año, lo que más ha llamado la atención de la ciudadanía es el frío intenso que han soportado ciudades de la selva acostumbradas a temperaturas superiores a los 30 ºC, como es el caso de Madre de Dios, donde los termómetros descendieron hasta marcar 9 ºC entre el 13 y el 18 de julio, lo que provocó la muerte, sobre todo, de peces y aves. Sin embargo, la situación es más grave en zonas altoandinas, donde las temperaturas caen por debajo de los cero grados y donde el acceso a los servicios de salud es bastante limitado.

Frente a esta situación, el gobierno, mediante Decreto Supremo 075-2010-PCM —publicado el 24 de julio—, declaró el estado de emergencia por 60 días en los departamentos de Lima, Áncash, Loreto, Ucayali, Huánuco, Junín, Pasco, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco, Madre de Dios, Arequipa, Moquegua, Tacna y Puno.

Además, intensificó las campañas de vacunación contra la neumonía en los departamentos donde se registran los más altos índices de muerte y enfermedades respiratorias. Puno continúa teniendo el mayor número de afectados, pero este año, departamentos de la selva, como Loreto y Ucayali, sucumbieron a los efectos del friaje, por lo que la ayuda se ha extendido también a estos lugares.

Al respecto, Melva Jonson —representante adjunta de Unicef en el Perú—, en declaraciones a la agencia EFE el 12 de agosto, señaló que la neumonía es «totalmente prevenible», pero consideró que hace falta mejorar la prevención, de cara a los próximos descensos de temperatura que todavía se espera que ocurran en el Perú durante este año.

En ese sentido, consideró que los programas de desarrollo y los presupuestos ordinarios deberían haber servido para tomar acciones que disminuyeran los riesgos, como la mejora de la calidad de las viviendas en las zonas altoandinas o la flexibilización de los horarios del personal sanitario para atender a los afectados por el frío.

Poblaciones pobres: las más afectadas

Según datos del Ministerio de Salud (Minsa), el 54% de las defunciones por neumonía ocurridas en menores de 5 años durante 2010 (217, hasta el 24 de julio), se dieron en temporada de frío, principalmente en los departamentos de Puno, Loreto, Huánuco y Cusco. Pero además, en Puno, Cusco y Cajamarca, más del 50% de los decesos fueron extrahospitalarios.

El director de la Dirección General de Epidemiología (DGE) del Minsa, Luis Antonio Suárez Ognio, señala que el número de muertes es menor al observado en 2009, pues en el periodo enero-julio se reportaron 298 defunciones, pero, aun así, admite que continúa siendo un número importante de casos.

Indica que los principales determinantes para la ocurrencia de defunciones por neumonía están relacionados con la desnutrición, la exposición a bajas temperaturas, el hacinamiento, la insuficiente lactancia materna, las inmunizaciones incompletas, la inaccesibilidad geográfica y cultural que dificulta el acceso temprano a los servicios de salud, entre otros.

Es decir, la población pobre, en especial de las zonas rurales (donde no se tiene acceso a servicios de salud o los que existen son muy precarios), es la más vulnerable a eventos climatológicos como las heladas y los friajes, porque, como afirma Mario Tavera, especialista en Salud de la Unicef, las personas no mueren por el frío como causa directa, sino por las condiciones desfavorables en las que viven.

Por ello, recomendó intensificar las medidas que ya existen para mejorar el estado nutricional de los niños, así como el acceso de la gente a los servicios básicos, lo cual debe ir acompañado de las mejoras en los hábitos de higiene en el hogar, además de educar a las familias en medidas preventivas, pero no como una campaña, sino como un tema de educación permanente.

Otra medida importante es construir cobertizos para proteger del frío al pasto, que es el alimento del ganado, porque para familias que viven o se alimentan de su ganado, perderlo por causa del frío incrementaría la pobreza del hogar, lo que haría más vulnerables a sus habitantes.

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