Las heladas y los friajes vuelven a asolar
distintas partes del territorio y, con ello, regresan también las campañas de
solidaridad para llevar abrigo, medicinas, cobertizos u otros implementos que
requieren las poblaciones afectadas, a fin de enfrentar un evento climático que
impacta en la salud de las personas, en la ganadería y en la agricultura. Sin
embargo, más allá de la ayuda humanitaria, debido a que se trata de fenómenos
que se repiten periódicamente se requiere de respuestas efectivas por parte del
gobierno (en todos sus niveles) para minimizar las consecuencias derivadas de
las temperaturas extremas.
Este año, lo que más ha llamado la atención de la
ciudadanía es el frío intenso que han soportado ciudades de la selva
acostumbradas a temperaturas superiores a los 30 ºC, como es el caso de Madre
de Dios, donde los termómetros descendieron hasta marcar
9 ºC entre el 13 y el 18 de julio, lo que provocó la muerte, sobre todo, de
peces y aves. Sin embargo, la situación es más grave en zonas altoandinas,
donde las temperaturas caen por debajo de los cero grados y donde el acceso a
los servicios de salud es bastante limitado.
Frente a esta situación, el gobierno, mediante
Decreto Supremo 075-2010-PCM —publicado el 24 de julio—, declaró el estado de
emergencia por 60 días en los departamentos de Lima, Áncash, Loreto, Ucayali,
Huánuco, Junín, Pasco, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco, Madre de Dios,
Arequipa, Moquegua, Tacna y Puno.
Además, intensificó las campañas de vacunación
contra la neumonía en los departamentos donde se registran los más altos
índices de muerte y enfermedades respiratorias. Puno continúa teniendo el mayor
número de afectados, pero este año, departamentos de la selva, como Loreto y
Ucayali, sucumbieron a los efectos del friaje, por lo que la ayuda se ha
extendido también a estos lugares.
Al respecto, Melva Jonson —representante adjunta
de Unicef en el Perú—, en declaraciones a la agencia EFE el 12 de agosto,
señaló que la neumonía es «totalmente prevenible», pero consideró que hace
falta mejorar la prevención, de cara a los próximos descensos de temperatura
que todavía se espera que ocurran en el Perú durante este año.
En ese sentido, consideró que los programas de
desarrollo y los presupuestos ordinarios deberían haber servido para tomar
acciones que disminuyeran los riesgos, como la mejora de la calidad de las
viviendas en las zonas altoandinas o la flexibilización de los horarios del
personal sanitario para atender a los afectados por el frío.
Según datos del Ministerio de Salud (Minsa), el
54% de las defunciones por neumonía ocurridas en menores de 5 años durante 2010
(217, hasta el 24 de julio), se dieron en temporada de frío, principalmente en
los departamentos de Puno, Loreto, Huánuco y Cusco. Pero además, en Puno, Cusco
y Cajamarca, más del 50% de los decesos fueron extrahospitalarios.
El director de la Dirección General de
Epidemiología (DGE) del Minsa, Luis Antonio Suárez Ognio, señala que el número
de muertes es menor al observado en 2009, pues en el periodo enero-julio se
reportaron 298 defunciones, pero, aun así, admite que continúa siendo un número
importante de casos.
Indica que los principales determinantes para la
ocurrencia de defunciones por neumonía están relacionados con la desnutrición,
la exposición a bajas temperaturas, el hacinamiento, la insuficiente lactancia
materna, las inmunizaciones incompletas, la inaccesibilidad geográfica y
cultural que dificulta el acceso temprano a los servicios de salud, entre
otros.
Es decir, la población pobre, en especial de las
zonas rurales (donde no se tiene acceso a servicios de salud o los que existen
son muy precarios), es la más vulnerable a eventos climatológicos como las
heladas y los friajes, porque, como afirma Mario Tavera, especialista en Salud
de la Unicef, las personas no mueren por el frío como causa directa, sino por
las condiciones desfavorables en las que viven.
Por ello, recomendó intensificar las medidas que
ya existen para mejorar el estado nutricional de los niños, así como el acceso
de la gente a los servicios básicos, lo cual debe ir acompañado de las mejoras
en los hábitos de higiene en el hogar, además de educar a las familias en
medidas preventivas, pero no como una campaña, sino como un tema de educación
permanente.
Otra medida importante es construir cobertizos
para proteger del frío al pasto, que es el alimento del ganado, porque para
familias que viven o se alimentan de su ganado, perderlo por causa del frío
incrementaría la pobreza del hogar, lo que haría más vulnerables a sus
habitantes.
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